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¿Te gustaría ser como fue tu padre? ¿O como fue tu madre?
Tómate un segundo antes de responder. No pienses en lo que "deberías" sentir. Sólo nota qué te viene: un sí que se instala cómodo en el pecho (apertura corporal), o un no que sale casi como defensa (contracción corporal). El cuerpo nunca miente. Sea cual sea tu respuesta, dice algo de ti. Y probablemente no lo que crees. Porque un sí rotundo, sin fisuras, no siempre habla de una infancia perfecta. A veces habla de unos padres que siguen intocables en un altar, sin haber sido

·Ester Torres·
22 sept5 min de lectura
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