Gimnasio y terapia: por qué cuidamos el cuerpo y dejamos la mente y el corazón en el cajón
- ·Ester Torres·

- 16 ago
- 3 min de lectura
Puedes verte muy sano por fuera y estar hecho pedazos por dentro, y nadie lo va a notar
Vas al gimnasio, comes bien, quizás hasta te haces analíticas cada año. Cuidas tu cuerpo. Pero, ¿y lo de dentro? ¿Cuándo fue la última vez que te preguntaste quién eres, más allá de lo que siempre has creído ser?
La mayoría de las personas invierten tiempo, dinero y disciplina en su cuerpo físico. Muy pocas invierten lo mismo en su interior. Y no es casualidad. Vivimos en la era de las apariencias: lo físico se muestra, lo interior se esconde.
Lo que se ve, manda
El cuerpo da resultados rápidos y visibles: el músculo se nota, la báscula baja, hay prueba. El trabajo interior no. A veces, es lento, invisible desde fuera, y además duele antes de aliviar — tienes que mirar justo lo que llevas años evitando. Ir al gimnasio tiene estatus. Ir a terapia, para mucha gente, todavía suena a "algo va mal en mí" - podemos intuir ahí nuestro miedo a la locura (muy común en el ser humano). Entre el gimnasio, el trabajo y las redes se nos va el día, y ya no queda margen para preguntarnos nada. No vengo a juzgar esto. Vengo a invitarte a cuestionarlo.
Un reflejo, no un accidente
Vivimos en una sociedad neurótica. Pero esa sociedad no es algo separado de nosotros: es nuestra propia creación, nuestro reflejo colectivo. Y en ella nos hemos perdido a nosotros mismos.
Aprendimos muy pequeños a identificarnos con este cuerpo, y también — de forma más sutil — con nuestra mente. Se nos dijo que teníamos tal temperamento, tal sensibilidad, tal manera de ser. Y lo compramos todo sin cuestionarlo, porque de pequeños es biológicamente imposible cuestionar a quienes cuidan de nosotros: nuestra supervivencia depende de ellos, así que los idealizamos, asumiendo que su manera de vivir, pensar y sentir era la buena.
¿Oíste alguna vez a tus padres preguntarse quiénes eran? ¿Los viste ir a terapia? ¿Los viste cuidarse a sí mismos en algún nivel — físico, emocional, mental, espiritual? Eso también moldeó, más de lo que crees, la manera en que hoy te permites, o no, cuidarte por dentro.
El ego tiene niveles
Si sólo creo ser un cuerpo, cuidaré mi cuerpo. Si le doy más peso a mi mente, seré una persona "intelectual". Y si ya cuestioné esos dos niveles, puede que tenga un ego espiritual — más sutil, pero igual de estructura: una identidad mental más desde la que me ordeno pensar, sentir y actuar.
Todos tenemos un ego: aquello que creo ser, las ideas que compré para definirme. Muy limitado. La terapia no es para eliminarlo, es para verlo — cuestionar cómo me defino ahora y expandir ese constructo, para tener cada vez más opciones a la hora de responder ante las mismas situaciones. Eso es libertad de ser.
No se trata de ser perfecta. Se trata de ser una persona más completa, más plena, más auténtica. Quién soy. Para qué estoy viva. Cuál es el sentido de todo esto. Esas respuestas no están afuera — están dentro de ti. La terapia te acompaña a hacer el viaje más importante de esta vida: el de vuelta hacia ti misma.
¿Y si dedicaras al interior el mismo tiempo y la misma energía que le dedicas al cuerpo? Dentro de ti hay un universo esperándote. Y este momento — sólo este — es el único en el que estás viva y puedes tomar la decisión que te haga pasar de robot a ser vivo y creador.
¿Cuánto de lo que haces por tu cuerpo es cuidado real, y cuánto es evitar mirar lo de dentro?
En la Terapia desde la Conciencia de Unidad (TCU) trabajamos justamente esto: ir a la raíz de lo que tu cuerpo, tu mente y tu historia llevan tiempo intentando decirte.
✨ 1ª Mirada TCU — 11€
🌿 Sesión individual — 77€/60min
💙 Sesión de pareja — 111€/90min
·Ester Torres·
Terapeuta y Escritora Creadora de la TCU

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